14/2/12

Dos cucharaditas de azúcar


Cuando le preguntaron a Noel Gallagher el significado de la palabra "wonderwall" en una de sus canciones más famosas, la cual fue dedicada a su pareja de entonces, él respondió: "Anything that makes you happy or brightness your day. From the smallest thing to someone who means a lot to you".

Para mí, es una de las canciones más bellas que he escuchado. No por nada en diversas votaciones ha sido mencionada como una de las diez mejores piezas de la historia del rock. Este cursi 14 de febrero me nació recordar esta gran letra:

Este día siempre te lo harán recordar,
tú ya deberías haberte dado cuenta
de lo que tienes que hacer,
no creo que nadie sienta
lo que yo siento por ti ahora.

Escuché que el fuego de tu corazón se apagó, 
estoy seguro que ya lo habías oído antes,
pero tú nunca dudaste en absoluto 
y no creo que nadie sienta
lo que yo siento por ti ahora.

Y todos los caminos por los que debemos ir son difíciles 
y las luces que nos guían están apagándose,
hay muchas cosas que gustaría decirte
pero no sé cómo;

porque tal vez 
tú seas la que vaya a salvarme, 
porque después de todo, 
eres mi hermoso apoyo.

Dije que quizás
tú seas la que vaya a salvarme
porque después de todo
eres mi hermoso apoyo.

10/2/12

"Postales inauditas", Nuria Amat


Las ciudades están hechas de personas. Las ciudades literarias están hechas de escritores. Una ciudad literaria sin escritores es tan imposible como otra ciudad literaria sin escritores.  Qué mejor recuerdo del viajero para con el lector (viajero también él, pero quieto) que el envío de una postal ofreciendo la imagen viva y coloreada de las mejores instantáneas del viaje. Qué mejor regalo para un lector que las vistas de distintos escritores moviéndose por la ciudad fantasma.

El viajero de este viaje no sabe de otra cosa. Sus postales reflejan lo que se ve. Son imágenes sencillas y paradigmáticas de lo que conoce. Nada más. El viajero de este viaje habla de escritores porque éste y no otro es su mundo más cercano. Escribe postales inauditas. Instantáneas felices de un mundo que no ha muerto y sueña con resucitar en cada recuerdo enviado. Mundo donde los escritores sobreviven, viajan y escriben postales para matar el recuerdo y tratar de distorsionar el tiempo.


7/2/12

"Centuria 61", Giorgio Manganelli


Un joven se está dirigiendo a una cita con una joven, a la que pretende decir que considera inútil, pernicioso, dispersivo y monótono seguir viéndose; en realidad él nunca ha amado a la joven, pero ha sentido por ella, sucesivamente, sentimientos de galantería, de devoción, de admiración, de esperanza, de perplejidad, de distancia, de desilusión, de irritación; ahora, la irritación se está convirtiendo en una forma de suave e insultante aburrimiento, porque él supone que en cierto modo la mujer no está dispuesta a olvidarle, y teme haber alcanzado en su vida una posición que le alarma. Al repasar la serie de sentimientos que ha experimentado hacia la joven, reconoce que en ocasiones se ha comportado con excesiva fragilidad, y que ha confiado —¿confiado en qué?—. Confiado en que ambos fueran diferentes, porque tuvieron un espacio en el que inventar una historia; que parte de su malestar no depende de ella, sino de su comportamiento ridículamente fantástico e irresponsable.

En el mismo momento la joven se dirige a la misma cita, con la intención de ponerlo todo en claro; es una mujer que ama la sencillez y la claridad, y piensa que las ambigüedades y las imprecisiones de una relación que no existe se han prolongado excesivamente. Nunca ha amado a aquel hombre, pero debe reconocer que ha sido débil; ha pedido su ayuda de manera imprudente, ha tolerado el crecimiento de un tácito equívoco en el que ahora se siente injustamente atrapada. La mujer está irritada pero la prudencia le aconseja tranquilidad y calma. Sabe que aquel hombre es pasional, un fantasioso, capaz de ver cosas que no existen, y de poner en ellas una fe tan constante como infundada y vana; sabe también que aquel hombre tiene un elevado concepto de sí mismo y es propenso a mentir con tal de no soportar humillaciones. Por dicho motivo será prudente, benévola, lúcida.

Puntuales, el joven y la joven se acercan al lugar de la cita: ya está, se han visto, se saludan con un gesto, en el que la costumbre sustituye a la cordialidad. Cuando están a pocos metros, ambos se detienen y se miran, atentamente, en silencio, y repentinamente les invade un arrebato de alegría, cuando ambos comprenden, saben, que ninguno de los dos ha amado jamás al otro.


"La única manera de hablar", Philip Roth


Acostados cara a cara en la cama de columnas, se contaron sus vidas respectivas hasta que les envolvieron las sombras del atardecer y oscureció del todo, hasta que no les quedó nada por revelar y quedaron cara a cara, al desnudo. Y entonces, como si Bucky no estuviera lo bastante cautivado por ella, Marcia le susurró al oído algo de lo que acababa de enterarse:

"–Esta es la única manera de hablar, ¿no es cierto?".

3/2/12

Un par de palabras


Tengo que decirte un par de palabras. Fuimos tan lejos, que ahora no sé cómo regresar. Queriéndote todo, me ofreces nada. Aun así, no puedo dejar de pensar que te quise y te quiero tal y como no eres, como no fue ni será, como si nada, como no me lo pediste,  como te imagino y te defino y, sobre todo, tal y como tú no me quisiste. Porque amo amarte y porque te amo a mares. Porque mido el tiempo para calcular tu distancia. Porque tú eres mi nosotros. Porque, contigo, es mejor no decir nada mientras se escucha el silencio. Después de tanto, después de tan poco, solo te pido que no me sigas... tan solo te pido que me acompañes.

25/1/12

"Beginners"


En algún programa de radio, dentro de la saturación navideña, alguien recomendó como algo digno de regalar el DVD de la película Beginners (2010), filme dirigido y escrito por Mike Mills y con las actuaciones de Ewan McGregor, Christopher Plummer y Mélanie Laurent. Procesé la información y de visita en una tienda especializada, lo encontré sin buscarlo y decidí regalármelo.
Si tuviera cerca a quien lo sugirió, le manifestaría mi agradecimiento. Beginners es una bella película, donde por fin hallé al mejor McGregor y redescubrí a un genial Plummer, quien por esta película ya ganó un Globo de Oro y se encuentra nominado al Óscar como mejor actor secundario.

El diseñador gráfico Oliver Fields (McGregor) acaba de perder a su padre Hal (Plummer), gracias a un devastador cáncer, cinco años después de la muerte de su madre. Oliver es un hombre hosco y retraído, que tiene problemas en mantener relaciones personales duraderas. Jugando con el flashback, el director nos muestra cómo fue la relación de sus padres y cómo al morir su madre, Hal decidió confesar su oculta homosexualidad, que decide vivir sin restricciones. Cabe mencionar lo especial que resulta la actuación de Plummer aquí, porque su revelación, su nueva vida y el enfrentamiento con la muerte, los afronta de manera digna, sin estridencias o estereotipos gastados, de tal manera que logra estremecer nuestros corazones, por más duros que éstos sean. En el camino, Oliver conoce a la impredecible e irreverente Anna (Laurent) unos meses después de la muerte de su padre. Él se esfuerza por amarla con la valentía y el humor que Hal le enseñó.

Beginners nos recuerda que el tiempo pasa para todos y que las oportunidades para ser felices están ahí, si nos decidimos a abrir los ojos, aceptando lo que somos y a quienes nos rodean. En el intento de alcanzarla, podemos empezar una y otra vez, aunque muchas veces no sepamos cómo hacerlo. En definitiva, todos somos principiantes en el amor, nuestro aprendizaje sobre las relaciones jamás termina, y de eso va la curiosa, insólita y humana película de Mike Mills, quien se basó en su propia experiencia para escribir el guión, una historia que nos hace reflexionar sobre lo que hemos perdido, lo que estamos viviendo y lo que aún está por llegar.

Ewan McGregor, Christopher Plummer y Mélanie Laurent, más un adorable perro, consiguen recrear esas tres vidas que se entrelazan entre el pasado y el presente, entre todo aquello que fueron y lo que ahora podrían ser, convirtiendo el filme en un escalofriante retrato de nosotros mismos, en un estético, sutil y detallado estudio de las relaciones contemporáneas, en una inteligentísima muestra de humor, a veces negro, en una metáfora sobre el amor, la tristeza y la pérdida, siguiendo adelante después de querer amar y no poder o saber hacerlo.




20/1/12

Aunque...

Recelo de todo y de todos,

aunque no hiera a nadie,
aunque jamás incordie,
aunque nunca envidie,

aunque el tiempo conforte,
aunque a nadie importe,
aunque nada suceda,

porque te permití partir,
porque tú estás lejos,
porque no sé si huir.


¿Qué tan cerca está el sol de la tierra?
¿Qué tan cerca me hallo de la locura?
¿Qué tan cerca estoy de perderte?

El arte de decir mucho sin decir nada










Todo mundo quiere decir algo. La trascendencia de las palabras no importa, ya que necesitamos expresar algo. De esta manera, vivimos un mundo donde todo mundo habla, pero nadie escucha, lo que constituye la paradoja fundamental del siglo de la comunicación.

La brevedad además, es un vocablo en desuso. Mientras más se diga, más "inteligente" cree uno ser. Ante tanta palabrería, el famoso aforismo de Cervantes "sé breve en tus razonamientos, que ninguno hay gustoso si es largo", es una bella pieza de museo.

La concisión es un atributo perdido y a nadie le interesa recuperarlo. En ese contexto, como sé que seguiremos diciendo mucho sin decir nada, les comparto un útil manual escrito por el filósofo alemán Walter Benjamin, que espero les ayude en las miles de palabras que necesitan expresar:

Principios del mamotreto o del arte de componer libros gruesos:

I.  La  exposición habrá de estar repleta de explicaciones verbosas sobre la estructura del libro.

II.  Para los conceptos, introducir ciertos términos que, fuera de lo que es su definición, no reaparezcan luego en todo el libro.

III. Las distinciones conceptuales adquiridas fatigosamente a lo largo del texto hay que difuminarlas en las notas de los pasajes que les corresponden.

IV.  De los conceptos de que se habla solo en su significado general, hay que añadir ciertos ejemplos: así, al hablar de máquinas, hay que enumerar todos sus tipos.

V. Cuanto se sepa a priori de un objeto hay que corroborarlo con muchos ejemplos.

VI. Las relaciones que se puedan exponer en un gráfico hay que exponerlas con palabras. Por ejemplo, en vez de dibujar un árbol genealógico, describir pormenorizadamente todas las relaciones de parentesco, y;

VII. Si varios adversarios emplean una misma argumentación, se les responderá por separado.

17/1/12

"Un pequeño dilema", Adolfo Bioy Casares


Entonces le pregunté:

¿Por qué no la dejas?

Contestó:

Hay muchas dificultades. Te digo una, a título de ejemplo: Pienso en las otras mujeres. No me atraen, porque son las que tuve antes, y por algo nos apartamos. Vos me dirás que lo más probable es que arrime a una desconocida. De acuerdo, pero en una desconocida no puedo pensar, porque no la conozco.

14/1/12

Jugar con los libros


Siempre he tenido respeto por la lectura y los libros. Entrar al común debate de los beneficios de leer lo siento absurdo, ya que existen demasiadas letras sobre ese gastado tema. Yo leo porque me gusta, porque me produce placer, porque, en esas tardes plenas de melancolía y hastío, un buen texto es la mejor aspirina que puedo hallar las 24 horas del día. Además, el libro nos escucha, nos reconforta, nos alivia y sobre todo, es incondicional y respeta nuestros silencios.

De esta manera, trato a mis libros como si fueran la niña de mis ojos; soy envidioso y no los presto de manera alguna: si alguien me pide uno, o me niego rotundamente o prefiero comprar otro ejemplar y regalarlo; nunca los marco, doblo o maltrato, por lo que si quiero resaltar algo, utilizo una hoja aparte que dejo dentro del ejemplar. No sé ustedes, pero nunca podré leer algo que ha sido mutilado o subrayado por un matarife. Mis libros, pocos, muchos, valiosos, sin mayor interés, constituyen lo que defino como mi patrimonio cultural. Únicamente yo sé cómo los conseguí, el esfuerzo que en ellos he invertido y las historias que alrededor de ellos giran; por todo eso y más, ese patrimonio es incalculable para mí, aunque económicamente no valga mayor cosa.

Hace poco descubrí una nueva faceta de los libros, la posibilidad de jugar con ellos, tal como un infante. Si no lo hubiera visto y solo me lo hubieran contado, lo descartaría rotundamente y tacharía de chalado al que me lo sugirió. Pero no, es posible divertirse físicamente con los libros. Les comparto el hallazgo: