26/4/14

"La razón la tiene la costumbre". Dan Rhodes


Con la esperanza de salvar nuestro matrimonio, no quise aceptar la petición de divorcio de mi mujer. Acabamos ante un juez, que primero la miró a ella, luego me miró a mí y se echó a reír.

—¿De verdad cree que voy a obligarla a ella a seguir casada con usted?

Mi ahora exmujer me dedicó una de sus miradas de ya-te-lo-dije y, como de costumbre, no tuve más remedio que reconocer que había tenido razón desde el principio.

18/4/14

"No se puede anhelar la paz a costa de la corrupción y el crimen". Martín Luis Guzmán


No soy escéptico respecto de mi patria, ni menos se me ha de tener por poco amante de ella. Pero, a decir verdad, no puedo admitir ninguna esperanza que se funde en el desconocimiento de nuestros defectos.

Nuestras contiendas políticas interminables; nuestro fracaso en todas las formas de gobierno; nuestra incapacidad para construir [...] un punto de apoyo real y duradero que mantuviese en alto la vida nacional, todo anuncia, sin ningún género de duda, un mal persistente y terrible, que no ha hallado, ni puede hallar, remedio en nuestras constituciones —las hemos ensayado todas— ni depende tampoco exclusivamente de nuestros gobernantes [...] La vida interna de los partidos no es mejor ni peor que la proverbial de nuestras tiranías oligárquicas; como en estas, vive en ellos la misma ambicioncilla ruin, la misma injusticia metódica, la misma brutalidad, la misma ceguera, el mismo afán de lucro; en una palabra: la misma ausencia del sentimiento y la idea de la patria...

...Tan ajena es la política mexicana a sus propias realidades (nuestras instituciones son importadas; nuestra especulación política —vaga y abstracta— se informa en las teorías extranjeras de moda, etcétera), y tan sistemática la inmoralidad de sus procedimientos, que no puede menos que pensarse en la existencia de un mal congénito en la nación mexicana...

...Anhelamos la paz. Entre las múltiples inquietudes y las previsiones vagas que nos atormentan, este anhelo es lo único claro e indiscutible [...] Y, sin embargo, ¿a quién ha ocurrido preguntarse lo que ella vale realmente? [...] El interés de México es resolver el problema de su existencia normal como pueblo organizado, lo cual le impiden barreras de incapacidad moral [...] Lo que a cambio de nuestro bienestar material se ofrece a la nación [...] es la paz a costa de la corrupción y el crimen sistemáticos...

...No entendemos la democracia. Para nosotros, como para cualquier gobierno que valga el nombre, es más que capacidad de entender y arte de leer y escribir y fuerza de obrar; es, primordialmente, virtud: moderación, paciencia, acatamiento, lealtad, justicia.